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lunes, 13 de agosto de 2007

Escala en Milán

Después de unas cuantas horas de vuelo desde Delhi, llegamos al aeropuerto de Milán. Como teníamos 7 horas por delante, y un mono de café de proporciones industriales, decidimos coger el bus y visitar la ciudad. Una hora más tarde nos encontramos en la Estación Central de Ferrocarriles, sin tener ni idea de adónde ir ni cómo. Así que aprovechamos para tomarnos un café "de persona", eso sí, carísimo (10 € cuatro cafés).

Durmiendo en el bus
Entramos en una boca de metro y llegamos a la plaza de la catedral (Il Duomo). Pensábamos que al salir de la India no íbamos a tener que deshacernos de los vendedores ambulantes de chorradas... Nuestro gozo en un pozo. Salimos con pulseritas de colores y Rafa con 2 € menos.

Una de las cosas que nos habían advertido de la India era que igual nos hacían cubrirnos los brazos o las piernas si íbamos en tirantes o pantalones cortos. Nunca sucedió tal cosa... hasta llegar a la catedral de Milán, donde tuve que ponerme una camiseta de manga larga para que me dejaran entrar. Lástima que la fachada estaba en obras, pero echamos unas fotos por dentro, aunque estaba prohibido.

Il Duomo
Luego dimos una vueltecilla por los alrededores, vimos unas esculturas de Botero en el patio del Palacio Real, y llegamos a la plaza de La Scala (la ópera de Milan). Por dentro debe ser majestuosa, pero por fuera no tenía nada de especial.

Como ya iba haciéndose la hora, comimos unos bocatas en un Autogrill de la Galleria Vittorio Emmanuele que, por cierto, vaya sitio más pijo: Prada, Gucci, Versace, incluso un McDonalds negro y dorado que parecía elegante. De postre, ¡al rico helado italiano! Bolas enormes de sabores exquisitos que tardamos en comernos más que los bocadillos.

Heladitos, a Vero no le gustó mucho...
Cogimos de nuevo el bus, donde Verito aprovechó para cambiarse de pantalones, y a las 2 estábamos de vuelta en el aeropuerto. El avión salió, por supuesto, con retraso, y casi de produce un motín a bordo cuando nos comunicaron que teníamos que esperar 2 horas dentro del aparato para coger pista, con el consiguiente agobio del personal. Afortunadamente, el comandante logró minimizar la espera a 45 minutos, y llegamos a Valencia a una buena hora. Absolutamente reventados fuimos a alquilar un coche para volver, pero no había coches disponibles para un día, excepto en una compañía que pretendía cobrarnos 280 €. Bajamos entonces a la estación de trenes de Valencia, y allí nos separamos en dos grupos: los del tren a Alicante y los del tren a Alcoy. Y, por fin, llegamos a casa...

Il Duomo
Botero
La Scala
Galleria Vittorio Emmanuele

domingo, 12 de agosto de 2007

Varanasi - Delhi

Nos pegamos un madrugón para coger una barca que nos pasee por el Ganges ante los Ghats, que son los escalones que llevan hacia el río. Hay casi 100 de ellos, y cada uno tiene su nombre. A las 5:00 ya estamos en pie. Vero decide no venir (en parte por los muertos que pueda ver, y en parte por el atracón de lasaña que se pegó anoche). 

Vamos al Assi Ghat, que está junto a nuestro hotel y negociamos una barca con las primeras luces del día.Los remeros nos llevan río abajo mientras vemos las abluciones, las purificaciones rituales del cuerpo en el agua sagrada del Ganges. La gente acude al río cada mañana para lavarse, incluso los dientes, con el agua de uno de los ríos más contaminado del mundo. Rezan y cantan mientras son observados por los turistas.

Saris secándose al sol
Pasamos por varios Ghats, cada uno diferente al anterior, incluyendo el Dasaswamedh Ghat, donde dos días antes habíamos asistido al puja. Es el Ghat principal y se nota, pues es uno de los más grandes y está abarrotado de gente.Observamos que también aprovechan el agua del río para lavar la ropa, a golpes, que después extienden en el suelo para que se seque al sol. No entendemos como la ropa puede quedar tan limpia (incluso la blanca), ya que el agua se ve sucísima. Será por los golpes que le arrean?

Dasaswamedh Ghat
Bajamos de la barca al llegar al Manikarnika Ghat, el principal de los dos en los que realizan las cremaciones. Los hindúes creen que morir en Varanasi libera del ciclo de reencarnaciones, alcanzando así la paz final, y en este Ghat se queman los cuerpos, que después son arrojados en forma de cenizas al río. Funciona 24 horas al día. Pero no cualquiera puede acceder a ello, ya que es un rito caro (se necesita mucha madera para reducir a una persona a cenizas). Vemos arder el cadáver de una mujer, envuelto en telas. Impresiona ver la concepción tan distinta que tenemos de la muerte: nuestra cultura la esconde, ellos son capaces de estar nadando al lado de un cadáver sin inmutarse.

Volvemos a la barca y deshacemos el trayecto, de camino al punto de partida. Ahora vamos río arriba, y tienen que remar dos personas cuando antes sobraba con una. De pronto, notamos un olor muy fuerte y descubrimos que al lado de la barca pasa un bulto de tela. "Es un bebé", nos cuentan los remeros. Nos dicen que los bebés y las mujeres embarazadas no son incinerados, pues son puros y no necesitan la limpieza del fuego. Impresiona.

Regresamos al hotel después de la alucinante experiencia y, como aún es temprano, dormimos un poco. Hemos quedado con Silvia en que a la 1:00 nos recogerá un coche para llevarnos al aeropuerto, así que aprovechamos para comer un poco antes, cosa que hacemos en el Hotel Haifa.Ya en el aeropuerto, esperamos el avión que nos llevará a Delhi, después de que nos hayan requisado, de nuevo, los mecheros.

Paseo en barca por el Ganges
Assi Ghat
Dasaswamedh Ghat
Manikarnika Ghat
Avión a Delhi

En Delhi nos recoge otro chófer y quedamos con Silvia y Neru para ir a cenar. Nos llevan a un restaurante que se llama Veda. Es completamente diferente a todo lo que habíamos visto en India, pues es un sitio lujoso, de cargada decoración, música alta y cocina de autor. Uno de los sitios más "pijos" de la ciudad. Podríamos estar en Nueva York en lugar de en la India. Contrasta ver la pobreza y la riqueza tan juntas, pero sin apenas mezclarse...

Cena con Silvia y Neru
Hablamos un rato con nuestros "anfitriones" y les contamos cómo nos ha ido el viaje. Son muy agradables y divertidos. Nos traen la carta y descubrimos que tienen ¡alcohol! Es caro, pero nos hacemos una copita. Incluso Susana, que no se encuentra muy bien y prácticamente no prueba bocado, se arrea un gin-tonic. Ja ja.

Y, tras despedirnos de Silvia y Neru, nos vamos al aeropuerto. Aquí acaba nuestro viaje. Adiós a los colores, a los olores y a los sabores. Adiós India!!!

sábado, 11 de agosto de 2007

Varanasi - Sarnath - Varanasi

Decidimos hacer una excursión a la vecina Sarnath, a unos 10 km. de Varanasi. Sarnath es una ciudad sagrada para los budistas, pues se dice que en ella predicó Buda su primer sermón tras alcanzar la iluminación, hace unos 2500 años.

Llegamos en tuk-tuk directamente al Parque de los Ciervos, donde se encuentra el Stupa Dhamek, construido por el emperador Akbar en el sitio exacto donde se cree que se sentó el príncipe Siddharta ante sus primeros discípulos.

El Parque de los Ciervos con el Stupa Dhamek al fondo
El parque es un remanso de paz al lado de la bulliciosa Varanasi. Está lleno de las ruinas de antiguos santuarios que se construyeron allí, de los cuales no queda prácticamente nada. El nombre del parque no está puesto al azar, pues los ciervos parece que han abrazado el budismo y les gusta estar allí. No faltan niños y mayores intentando venderte los típicos "souvenirs".

Alrededor del parque se alzan templos de varias religiones: budistas (por supuesto), hinduistas, jainistas... Visitamos algunos de ellos, así como un mini-zoo, antes de tomarnos una refrescante Coca-Colita.

Parque de los Ciervos
Stupa Dhamek

De vuelta a Varanasi, paramos a comer en McDonalds. Queremos otra McMaharaja!!! El McDonalds está situado en un grande y reluciente centro comercial que contrasta con la desvencijada ciudad. No sólo está prohibido fumar, como aquí, sino que no nos dejan ni entrar el tabaco!!!

Heladito en McDonalds
Ya en el hotel, decidimos que es el momento de que nuestros cuerpos reciban un masajito, y estando en la India hay que probar el ayurveda. Preguntamos dónde podemos hacernos uno y trabajador del hotel (conserje? limpiador? camarero? un poco de todo) nos acompaña a un local regentado por un doctor y su esposa muy cerca del Assi Ghat. Elegimos un masaje de 40 minutos. A las chicas se lo da ella, y a los chicos él. Buenísimo, no hay músculo que no te traten, algunos ni siquiera sabía que existían... Hay que probarlo!!!

Mientras espero a que acaben con Jorge, mientras las chicas se duchan, entablo conversación con el hijo del doctor, un chaval de 12 años. Siempre recordaré la cara de asombro que puso cuando le conté que en mi país las vacas no paseaban por las calles!!! Aparece el trabajador del hotel que nos ha acompañado y hablamos un rato los tres. A él no le gusta Varanasi, su sueño es irse a vivir a Kolkata (Calcuta).

¿Estará en Calcuta?
Cenamos de nuevo en Yafah, ya que sabemos lo del "truco" de las cervezas, y nos acostamos pronto, pues mañana queremos madrugar.

viernes, 10 de agosto de 2007

Varanasi II

Esta mañana toca visitar templos. Cogemos un rickshaw que nos lleva al Templo de Shiva, lleno de mármol, situado en el interior del recinto de la famosa Universidad de Varanasi, en una zona tranquila sin vehículos a motor. No vemos más turistas en el templo, que podemos recorrer a nuestro antojo bajo la atenta mirada de los fieles. Como ya habíamos observado antes, la gente no tiene ningún reparo a la hora de mirarte, no disimulan, y ese día parece que la atracción turística somos nosotros. Ja ja.

Rickshaw
Después vamos a Sankat Mochan, el Templo dedicado a Hanuman, el dios mono. Se nota a quién veneran allí, pues hay monos por todas partes. Y no parecen muy amistosos...

Continuamos a pie hasta el Durga Temple, el Templo Rojo, situado junto a un gran estanque artificial.

Comemos en el Hotel Palace on Ganges y, después, un tuk-tuk nos lleva a Kashi Vishwanath Temple, el Templo de Oro, dedicado a Shiva. Está situado enmedio de un laberinto de callejuelas, llenas de tiendas al estilo de un mercadillo. 

Tenemos que apartarnos cada dos por tres para dejar pasar a los "seguidores de Krishna", que han llegado a pie en peregrinación hasta Varanasi con su inconfundible ropa naranja. Ya los habíamos visto antes, incluso por la carretera. Deben haber miles. Ya en el templo, Vero decide no entrar porque está un poco "agobiadilla". Entramos Susana, Jorge y yo, con un niño que nos ha guiado hasta el lugar sagrado. Nos descalzamos, nos cachean, no podemos hacer fotos (ya nos lo sabemos). Fuera y dentro vemos a muchos guardias armados ya que, al igual que en Mathura, a alguien se le ocurrió construir una mezquita musulmana en el interior del recito. Dentro nos "bautizan" varios gurús, haciéndonos repetir palabras que no entendemos. Y salimos con nuestro punto rojo en la frente, más contentos que unas pascuas, sin haber visto el templo principal más que de lejos, pues está prohibido el acceso a los que no profesan la religión hindú.

Hare Krishna
Después caminamos hasta el Dasashvamedha Ghat, el principal, donde asistimos al puja del atardecer. En realidad sólo lo ven Vero, Susana y Jorge, porque a mí me están dando un masaje ayurveda en el suelo!!! Empiezan con un apretón de manos, pero luego lo van convirtiendo en un masaje en toda regla (otra forma de pedir dinero), pero como es tan placentero me dejo llevar...

¿Un masajito?
Ya ha anochecido y Vero y Jorge vuelven al hotel, pero Susana y yo decidimos callejear un rato, pues las calles están abarrotadas, para meternos un poco en el "ajo". Disfrutamos mezclándonos con las gentes, y es que se ve muy poco turista.

Volvemos a cenar en Yafah, donde descubrimos que pueden traernos cerveza (a escondidas, pues no está permitida allí).

Ganges View Hotel
Puja en el Assi Ghat
Universidad de Benarés
Shiva Temple
Sankat Mochan (Hanuman Temple)
Durga Temple
Kashi Vishwanath (Golden Temple)
Puja en el Dasashvamedha Ghat

jueves, 9 de agosto de 2007

Varanasi

Tras la experiencia del tren, llegamos a media mañana a Varanasi, la ciudad de Shiva, sagrada, llena de contrastes. La ciudad más antigua del mundo. Vida y muerte se funden por sus angostas callejuelas. Es la ciudad donde los hindúes vienen a morir, pero a la vez tienen una universidad de la que se vanaglorian por ser, según ellos, de las mejores del mundo. Riqueza y pobreza. Espiritualidad y espectáculo. Todo puede ser en Varanasi.

Comemos en el bello y acogedor hotel Ganges View, con una decoración india impresionante. Algo cansados del tren, decidimos dormir una siestecilla. Nos podemos relajar, ya que vamos a pasar varios días en la ciudad, y la verdad es que nuestros cuerpos necesitan un poco de relax tras varios días de ajetreo.

Por la tarde vamos a dar una vuelta y resulta que no andamos más de 50 metros. Entramos en la primera tienda que vemos y cargamos. Anda que no nos gusta!!!

Nos encontramos a unos chicos que no se despegan de nosotros. Nos cuentan cosas sobre Varanasi y nos van enseñando los alrededores. Sabemos que esperan un dinerillo a cambio, pero como parecen majos nos dejamos llevar.

Acabamos junto al río, en el Assi Ghat, para ver el ritual del atardecer, el "puja". Allí una niña nos ofrece unos cuencos de flores con velas para hacer la ofrenda al río, y llevados por las circunstancias, un poco metidos en el papel, se los compramos. Ya puestos... Al finalizar el rito, lleno de cánticos y percusión, encendemos las velas y las depositamos en el río. Después, el "oficiante" nos bendice pintándonos un "tika", el famoso punto rojo en la frente. Y mientras tanto va anocheciendo en el Ganges...

Puja en el Ganges
Ofrenda
Acabamos cenando en un restaurante cercano, el Yafah, y después jugamos un ratito a las cartas en el hotel. Esta vez sin cerveza, porque resulta que en Varanasi es difícil encontrar alcohol. También es difícil encontrar carne para comer, pero en cambio la droga está permitida. Así de extraña, a nuestros ojos, es la ciudad.

Punto para Susana

miércoles, 8 de agosto de 2007

Agra

Tocaba madrugar si queríamos ver el Taj Mahal al amanecer, así que nos levantamos a la 5:00 y nuestro conductor Shiva (al pobre también hicimos madrugar) nos llevó hasta allí. De todas formas, los vehículos a motor no pueden entrar en los alrededores del mausoleo, suponemos que por motivos de contaminación, así que Shiva nos buscó una calesa para que nos acercara hasta la puerta.

Y allí se alzaba, bella y majestuosa, una de las nuevas 7 maravillas del mundo. La verdad es que el título lo tiene bien merecido. Ya la habíamos visto la tarde anterior, pero estar allí era impresionante. Nuestras cámaras se volvieron locas, querían fotografiarlo todo!!!

Taj Mahal

La entrada fue la más cara que pagamos en la India: 15 euros los extranjeros, 1 los indios. Sin duda, valía la pena. Había turistas por doquier, y eso que fuimos tempranito y en temporada baja. Seguro que el Taj Mahal es una de las fuentes de ingreso más potentes del turismo indio.

Tras unas horas, a eso de las 9:00 volvimos al hotel para desayunar y, en media hora, estabamos durmiendo de nuevo. Eso de madrugar tanto, y encima en vacaciones...

A las 12 teníamos que abandonar la habitación, pero aún teníamos cosas por ver, así que Shiva nos llevó hasta la entrada del Fuerte Rojo, donde cogimos una calesa en dirección a las estrechas y multitudinarias calles del bazar, en cuyo interior, escondida, se encuentra la Jama Masjid.

Colegialas en el bazar
La calesa nos llevó de nuevo al Agra Fort, el Fuerte Rojo, que sería nuestra siguiente visita. Ya nos íbamos acostumbrando que nos lo intentaran vender todo, y ya nos librábamos de los "agobiadores" con más facilidad. Dentro del Fuerte, habían unas impresionantes vistas del Taj Mahal.

El Taj Mahal desde el Fuerte Rojo
Después comimos unos spaguetti en Shivakash, para descansar un poco de la comida picante, y pasamos el resto de la tarde en una tienda de joyas y textiles, donde por cierto Vero arrasó con las compras. Ja ja. Mientras Jorge y yo paseabamos por fuera de la tienda, hartos de esperar a las chicas, éstas vieron un par de ratas dentro de la tienda. Las primeras en todo el viaje, y yo voy y me las pierdo!!!

De todas formas, alguna rata vería antes de que acabara el día, pues nuestro siguiente destino fue la estación para coger un tren nocturno a Varanasi. Mientras esperábamos, pudimos ver entre las vías varias ratas. Jorge intentaba no mirar, pues les tiene pánico, pero alguna vió.

Jama Masjid
Agra Fort
Tren nocturno

El tren nos daba un poco de miedo por todo lo que habíamos oído, y encima íbamos en 3ª clase, pero al final resultó bastante bien: ni estaba tan sucio, ni la gente iba tan apelotonada, al menos en los coches-cama en los que íbamos. El viaje, por tanto, no estuvo mal. Incluso pudimos dormir, eso sí, unos más que otros.

En el coche-cama del tren

martes, 7 de agosto de 2007

Vrindavan - Mathura - Sikandra - Agra


Tras pasar la noche en el "ashram" de Vrindavan, amenizados con los maravillosos cantos espirituales que retransmiten por altavoz 24 horas al día (demos gracias a Krishna por los tapones de los oídos), dejamos la ciudad.

La primera parada fue el Templo Krishnajanmabhoomi en Mathura, la ciudad donde nació Krishna. Era un sitio alejado del turismo occidental (excepto por unos chicos de Soria, que tiene delito). En este templo nos registraron de arriba a abajo por primera vez, sobre todo a las chicas, a las que sobaron más de la cuenta... Allí vimos las primeras muestras de la contienda entre hindúes y musulmanes: alambres de espino en la valla que divide el templo y la mezquita adjunta (o superpuesta, según se mire), y guardias armados hasta los dientes por doquier.

Templo Krishnajanmabhoomi


La siguiente parada fue la Tumba de Akbar, en Sikandra. Un lugar precioso de mármoles y jardines con pájaros, ciervos y monos.
Niños en Sikandra


Tumba de Akbar

Por fin, al mediodía, llegamos a Agra. Antigua capital de la India, es una ciudad con aires de moderna aunque un poco desvencijada por el tiempo y la falta de ingresos que supuso el traslado de la capitalidad. Comimos en el Restaurante Priya. Tomamos una exquisita comida típica hindú a base de menú especial para turistas, es decir, poco picante...

Llegamos al hotel a soltar los pertrechos y nos fuimos rápidamente a ver el atardecer frente al Taj Mahal, desde la otra orilla del río Yamuna. Allí pasamos un rato agradable, haciendo el tonto y relajándonos, fotografiando el Taj Mahal de todas las maneras posibles y evitando chiquillos cuyo cometido principal era sacarle al turista dinero hasta por hacerle fotos a las cabras que cuidaban.

Taj Mahal
Cuando el sol ya se había puesto, nos encaminamos de vuelta a la ciudad. Decidimos volver dando un paseíto. El trayecto era más largo de lo previsto. Incluso cruzamos el río por el puente del ferrocarril, ya que estaba más cerca que el de la carretera y era casi de noche. Ahora bien, tardamos un rato largo en curzarlo, no se veía nada y estaba muy alto y desvencijado: sólo nos faltaba que hubiera pasado un tren y ya nos da un patatús, en especial a Jorge y a mí (Susana), que tenemos vértigo.

Para cenar aquella noche optamos por ir al Pizza Hut, junto al hotel. Era un Pizza Hut distinto: carta de pizzas, camareros sirviendo en las mesas... Por supuesto, la mayoría de pizzas eran picantes, y si no lo eran lo suficiente te podías echar del salero de guindilla que había en cada mesa. Pedimos unas pizzas y bebidas... con cubitos. De este último detalle no nos dimos cuenta hasta que las terminamos, claro que entonces también nos acordamos de las del McDonalds de Jaipur. La cuenta, de varios metros de largo, nos la trajeron con dedicatoria, más cuca ella...

La cuenta del Pizza Hut
Como colofón a tan extenuante jornada, y dado que había que levantarse a horas ingratas al día siguiente, nos fuimos al hotel a tomarnos otra KingFisher y a acostarnos prontito.

lunes, 6 de agosto de 2007

Jaipur - Vrindavan

Antes de abandonar Jaipur, volvimos a la tienda Ganesham porque Susana no estaba contenta con la ropa que se había comprado a medida, le venía grande. Allí se la arreglaron y, mientras esperábamos, nos mostraron cómo se hacen los famosos estampados de Jaipur con moldes de madera. Muy curioso. Además, nos invitaron a Jorge y a mí a unos cigarritos "bidi", que es tabaco enrollado en una hoja de tendu y atado con un hilo. Sabía bien!!!

City Palace (Palacio de la Ciudad)
Hawa Mahal (Palacio de los Vientos)
Observatorio Jantar Mantar
Templo Shri Lakshmi Narayan

Dejamos Jaipur rumbo a Vrindavan. De camino, comemos en un restaurante de carretera, el Anokhi, y aquí vemos por primera y última vez un bichito en la comida. Un poco de asquito, pero se aparta y arreando!!!

Llegamos a Vrindavan, una de las ciudades santas de la India, donde se dice pasó su juventud el dios Krishna y localizamos el Ashram en el que dormiríamos. Un "ashram" es una especie de hotel, pero más enfocado a la meditación. Nos choca ver en la puerta dos guardias armados hasta los dientes en un sitio tan... espiritual??? En la calle, monos por doquier, y parecen tener mala leche... Ya advertidos de que no nos sería fácil encontrar alcohol en Vrindavan, habíamos comprado antes unas botellitas de KingFisher, que entramos a escondidas. De hecho, se nos olvidaba una de ellas en el coche y nuestro chófer, muy disimuladamente, nos avisó. Je je.

En el Ashram
Cogimos un rickshaw hasta el río Yamuna, y una barca para ver el puja al atardecer. El "puja" son las oraciones rituales que realizan los hindúes cuando sale el sol y cuando se pone. El río nos pareció bastante sucio, pero eso es porque todavía no habíamos visto el Ganges... Eso sí, estaba lleno de animales: garzas, tortugas...

Puja en el río Yamuna
Después volvimos a coger los rickshaw para que nos llevaron a la zona del mercado. Nos habían dicho que el incienso era de primera allí. Fue toda una experiencia, porque el mercado callejero, al igual que el resto de la ciudad, no era nada turístico y la gente que vimos únicamente era la local.

De tanto pasear se nos hizo tarde para cenar y ya no encontramos ningún sitio "fiable" abierto, así que compramos en una tienda cuatro tonterías en plan aperitivo y nos fuimos a cenar a la habitación. Había que beberse las cervecitas!!!

En el Ashram
Una curiosidad: en India venden patatas fritas Lays sabor "spanish", pero hasta eso pica, tienen guindilla!!!

Puja en el río Yamuna
Mercado local
Ashram

domingo, 5 de agosto de 2007

Jaipur - Amber - Jaipur


De mañana abandonamos temporalmente Jaipur, tan sólo unos kilómetros, para dirigirnos al Fuerte de Amber, perteneciente a una antigua ciudad medieval. De camino se veía el Jal Majal, el Palacio del Agua edificado sobre un lago.

El Fuerte está en lo alto de una colina, y la forma habitual de subir a los turistas es a lomos de un elefante. Pues eso hicimos!!! Arriba nos esperaba Alí, el guía que habíamos contratado. Bajamos a pie, esquivando vacas...

En elefante al Fuerte de Amber
Fuerte de Amber

De vuelta a Jaipur, fuimos al Palacio de la Ciudad, antigua residencia de Maharajás. A la entrada del recinto, vimos al típico "encantador" de serpientes con dos cobras en su canasto.

Encantador de serpientes
Comimos en el restaurante Raj Mahal y al salir empezó a llover. Vendría el monzón? No, sólo fue un momento...

Vimos el famoso Palacio de los Vientos, el Hawa Mahal, desde donde las mujeres del harén observaban la calle sin ser vistas. El Palacio estaba en obras y observamos que los andamios no eran como los que solemos ver: estaban hechos de ¡¡¡bambú!!! La prevención de riesgos laborales aún no ha llegado a la India...

Hawa Mahal
Después fuimos al observatorio astronómico Jantar Mantar y al templo hinduísta Shri Lakshmi Narayan, también llamado Birla Mandir. A descalzarse toca...

En el coche nos pilló de nuevo la lluvia y nos dirigimos a una tienda que nos habían recomendado, Ganesham Textile & Handicraft. Todos compramos algo. Y para animar las ventas nos invitaron a unas cervecitas...

De vuelta al hotel, contemplamos los efectos del monzón en las calles. Había llovido media hora como mucho, pero en algunas zonas el agua ya llegaba por los tobillos.

Cenamos en el hotel, y jugamos un rato a las cartas en el jardín acompañados de nuestra nueva "amiga" la cerveza KingFisher.

sábado, 4 de agosto de 2007

Delhi - Jaipur

Por la mañana fuimos al complejo del Qutb Minar, con nuestro nuevo conductor, Shiva. El anterior nos había llevado a una tienda (de algún familiar suyo) sin avisar, y en cuanto se enteró Silvia nos lo cambió. La verdad es que la chica se preocupa, y no permite que la gente a su cargo haga nada fuera de lo previsto a no ser que se lo pida el cliente.

Qutb Minar
Abandonamos Delhi en dirección a Jaipur, comiendo en ruta en el restaurante del Shakunt Resort.

Jama Masjid
Red Fort
Tumba de Gandhi
India Gate
Rashtrapati Bhavan
Tumba de Humayun
Baha'i Temple
Qutb Minar

Por la tarde, ya en Jaipur, fuimos al cine más famoso de la India, el Raj Mandir. La película era Partner. Al principio estabamos algo liados porque no entendíamos bien como se compraban las entradas. Vimos dos colas, una de hombres y otra de mujeres. Y nos pusimos a la cola, dos en una y dos en otra. Pero no! Así no era! Enseguida vino una mujer que, por señas, nos indicó cómo se hacía. Resulta que la cola de hombres era para los hombres que van solos al cine, y la de mujeres para las mujeres acompañadas. La mujer le compra la entrada al hombre!!! Así que, con medio "cabreo", Vero y Susana tuvieron que tragarse la cola mientras Jorge y yo nos fumábamos un cigarrito por allí. Ja ja!!!

La película era una especie de copia "bollywood" de "Hitch", salpicada de canciones y bailes. La gente gritaba y hablaba al son de la peli. Participan mucho.

Cenamos al lado del cine, en un McDonalds, tras comprar unas marionetas típicas de la ciudad a unas niñas. La hamburguesa McMaharajá, aunque algo picante (para variar), está de vicio!!!

Después, un breve paseo y una cervecita en un hotel cercano, y a dormir.

viernes, 3 de agosto de 2007

Delhi

Silvia y Neru nos presentaron a nuestro chófer, Vi, que nos llevaría a donde quisiéramos en un amplio Toyota Innova de 7 plazas.

El tráfico es un mundo aparte, una especie de caos ordenado, pues aunque se conduce prácticamente sin reglas (utilizando mucho el oído), los conductores tiene un control de su vehículo increíble a la hora de esquivar animales o personas, que pasean por doquier.

Al primer lugar al que nos dirigimos fue a la Jama Masjid, la gran mezquita musulmana. 

Jama Masjid
Tras pasar por los alrededores del Fuerte Rojo, fuimos a visitar la tumba de Gandhi.

Tumba de Gandhi
Comimos en el Splash y allí probamos nuestra primera comida india. La pedimos "no spices", pero aún así la comida estaba picante. Menos mal que nos gusta!!!

Después de comer fuimos a la India Gate y a la cercana Rashtrapati Bhavan, que es la residencia oficial del presidente (ahora presidenta) de la India.

Más tarde visitamos el complejo de la Tumba de Humayun y al Templo Baha'i, tras lo cual volvimos al hotel, dando el resto del día libre al conductor.

Mausoleo de Humayun
Nos arreglamos un poco y nos fuimos en metro (quizás lo más limpio de Delhi, aparte de los monumentos) a la zona de Connaught Place, la famosa plaza circular de Nueva Delhi. Intentamos hacer fotos en el metro pero enseguida vino un policía para decirnos que no estaba permitido. Que curioso!

Cenamos en Berco's (un restaurante con comida thailandesa y china). Como habíamos pedido demasiada comida, pedimos que nos prepararan las sobras para llevar, con el propósito de dársela a alguien. Al salir, habían varios niños esperando, que al ver que les íbamos a dar comida, se pelearon por ella. Después nos tomamos un heladito en Baskin Robbins (todos menos Verito, que estaba llena), y regresamos al hotel en tuk-tuk.

Los turistas somos asaltados continuamente, bien para pedir dinero o comida o para vendernos algo. Agobia un poco hasta que te acostumbras, pero en cambio no se pasa nada de miedo, pues no son gente agresiva.

Y así pasamos nuestro primer día en la India, el segundo país más poblado del planeta (se nota). Hay gente por todas partes!!!

jueves, 2 de agosto de 2007

Llegamos a India

Antes de empezar, tenemos que agradecer a http://www.shreeganeshamtour.com/ que nos montaran un viaje tan genial. Silvia (española) y Neru (su marido), se encargaron de todo: hoteles, transporte, excursiones... Sin algún día volvemos a India los volveremos a llamar, sin duda.

Shree Ganeshan

Tras un vuelo de 10 horas, con escala en Milán, llegamos a Delhi ya por la noche. Silvia y Neru en persona estaban esperándonos en el aeropuerto, y nada más vernos nos pusieron un típico collar de flores. Nos localizaron ellos antes que nosotros por nuestro color (falso) de pelo. Ja ja. Silvia dijo: "estos chicos tan modernos deben ser los valencianos". Pensaba que éramos peluqueros!!! Fuimos en coche hasta el hotel y, después de refrescarnos un poco, bajamos al comedor a charlar con ellos.

Estuvimos hablando un rato sobre el viaje, con unas cervecitas sobre la mesa (marca KingFisher, nos acostumbraríamos a ella) y nos comentaron muchas cosas sobre la India, así como asuntos sobre el chofer, los hoteles y demás. Nos cayeron de fábula, son majos de verdad.

Al día siguiente empezaba realmente nuestro viaje: primer día en Delhi.